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26 diciembre, 2017

4.Perla de Mar *Lágrimas de Mar*

Cuando Alix abrió los ojos, una muchachita  diminuta, del tamaño de una niña, pálida cubierta de cabeza a muslos con un hermoso manto de cabello rojizo como el pétalo de una rosa... rosa.. Rose 
pensó Alix, para inmediatamente echarse a reír, Rose nerviosa y aun sintiendo el picorcillo de la magia en sus nuevos miembros también estalló en carcajadas.
-Tengo frío.- dijo Rose y sus tripas crujieron denotando que no era solamente frío lo que sentía, asustada por sus nuevas reacciones corporales Rose, pegó un saltito y al no estar acostumbrada a poder moverse o tener piernas inevitablemente se precipitó al suelo.
-‎Mi maceta! Me he roto! Dónde esta mi maceta? ayúdame Alix!!.- sollozaba en el suelo la pobre flor.
-‎Tranquila.- la reconfortó ésta.- todo está bien, Rose ya no necesitas la maceta, ven, apoyate en mis manos, te ayudaré a incorporarte, vamos, sólo son cuatro pasitos hasta el lecho, no voy a soltarte, tranquila, puedes hacerlo.- Alix dijo todo esto en un susurro tranquilizador y con suaves movimientos ayudó a la flor a ponerse en pie y dar sus primeros pasos hasta aferrarse temerosa a uno de los cuatro apoyos labrados que formaban el dosel de su cama. Allí, la sentó sobre la  mullida superficie y el sentido del tacto de Rose también tuvo su primera toma de contacto al recostarse.
Rose era como una niña y no lo era a la vez pensó Alix, no sabia nada del mundo y todo debía serle explicado como si de un bebé se tratase, pero aun así, Rose no era una niña, sabía cosas, secretos de flores como ella misma admitiría en alguna ocasión.
Estuvieron todo el día arreglando a Rose, primero, Alix tuvo que bajar hasta las cocinas sin ser vista por ningún criado, y robar unas tijeras, después de arreglarle el  cabello Rose se veía preciosa, una cascada de ondas carmesí con las puntas doradas le enmarcaba el rostro y la espalda, mas complicado fue convencerla de meterse a la tina y bañarla, sin revelar el motivo Rose lloró amargamente mientras Alix con suavidad la mojaba con agua templada y con un trapo y jabón que ella misma había aprendido a hacer con viejas recetas a base de grasa y esencias de lavanda y bergamota.
La piel de la flor era blanca como la nieve, Alix se preguntó mientras la secaba con un lienzo por qué no tenía ni un sólo vello en el cuerpo, cejas, pestañas, la divina cabellera, pero nada más, ni un triste lunar que rompiera la perfecta blancura en su piel.
Encontrarle vestimenta fue otro cantar, Rose era mucho más delgada y menuda que Alix. Sobre el lecho se veían un enorme amasijo de vestidos, falda, corpiños, camisas, blusones y demás prendas descartadas.
Desesperada, Alix se sentó en el lecho con la cabeza entre las manos, pensando, tal vez podría robar algún vestido de las criadas, algunas de ellas eran niñas de diez años o menos la talla justa de Rose al parecer, un relámpago de rabia cruzo su mente, ella quería presentarla a su padre debidamente, no disfrazada de una vulgar sirvienta, enfurruñada, sintiendo que había fallado otra vez, levantó la cara hacia el infinito, lo justo para ver como Rose se metía por la cabeza un camisón viejisimo suyo y del cual ignoraba su existencia.
-Alix!!.- Rose acudió entusiasmada.- este me queda bien, no me cae, ves?..
-‎Rose, eso es un camisón no puedes...- Alix se quedó a media frase, se le acababa de ocurrir una idea, como un trueno salió disparada de la habitación no sin antes cerrarla con llave por si acaso.
subió al galope las escaleras hasta llegar a la puerta de servicio oculta tras una pared con mecanismo, lo activo girando una perilla de la pared que a cualquier extraño le habría parecido un adorno sujeta cortinas y accedió a los húmedos y lúgubres pasadizos, aquí no había moquetas ni candelabros de luz cálida, de hecho hacia muchísimo frío y las paredes rezumaban agua y humedad desde siempre, Alix sabia a dónde iba, no tenía miedo, atravesó el pasillo lateral del ala de servicio hasta llegar al fondo donde un ojo experto como el suyo adivinaría los goznes y el marco de una puerta disimulada, del delantal, sacó aquella llave maldita del bolsillo de la bata, la puso en el cerrojo, se abrió inmediatamente cómo si alguna mano mágica la hubiera estado engrasando todos estos años.
Salió al exterior y como siempre, dejó por un momento que la fresca brisa del mar le arrebatase los ojos en lágrimas.
-Hoy no vengo por ti, no vengo a llorarte ni a odiarte madre.- Le susurró al viento, el mismo que se llevó esas pequeñas gotas traicioneras de sus ojos.
Se concentró, estaba en la cala por un motivo.
Dejó que sus recuerdos volvieran a ese día, sus músculos se tensaron por el dolor pero había entrenado demasiado su mente como para bloquearse por ello, la película se desenrolló en su mente como una serpentina de dolor, su mano, su sonrisa, su urgencia, su adiós.
Se tensó, olvidaba algo, un detalle, no lo obvio del recuerdo, otra cosa, algo que entonces no pareció importante, los ojos de Alix seguían cerrados, estaba sondeando muy profundo en sus memorias más dolorosas.
La caja labrada, el cofre del tesoro como lo había llamado ella siendo pequeña. Dónde?
Abrió los ojos, ya sabía dónde, al final de la playa, en un pequeño escondrijo, rió amargamente por sus propios recuerdos inocentes, ella había estado tan feliz, ella le había sonreído tan encantadoramente..
Alejando esos pensamientos se dirigió al lugar exacto, con una piromancia básica iluminó la diminuta caverna y entró en ella.
El fae naranja se movia a su arrededor iluminando su paso pero teniendo cuidado de no tocar a su ama, 
Alix solía conceder en cierta forma cualidades humanas a todas sus manifestaciones mágicas, el pequeño fae era simplemente un fuego fatuo con habilidades más desarrolladas.
La caverna que ella recordaba pequeña y apretada, tenía un tamaño considerable, estalactitas y estalagmitas se cruzaba entre el suelo y el techo formando columnas y pasadizos.. En el techo naturalmente abovedado crecía una colonia de hongos reflectantes, pero a la luz del fae pyros parecían un montón de champiñones gigantes colgando del techo lánguidos y desanimados. Al final de la gruta se escuchaba agua cayendo, una cascada o un salto de río, Alix no lo sabia y aunque la curiosidad le hacia cosquillas por todo el cuerpo, recordó que Rose estaba sola en la recámara encerrada con magia.
Se posicionó en el centro del lugar y ordenó al fae hacer un barrido despacito, para que ella pudiese analizar la pared y dar con el escondrijo.
Por horas estuvo en la gruta, dando vueltas y palpando la roca desnuda, al final ya casi a punto de rendirse, tuvo una última idea loca. 
Ordenó al fae apagarse quedando sola en la oscuridad por un instante, poco a poco, por el techo y las paredes de la gruta comenzaron a brillar pequeños líquenes y hongos que la cubrían, un falso manto celeste se desplegó sobre ella , tan sólo una parte rectangular de la gruta no emitía bioluminiscencia alguna.
Se acercó con prudencia, aun así al tocar la roca desnuda un chispazo le quemó los dedos.. Hechizo de ocultación y barrera, pensó para sus adentros, no parecía difícil de romper, seguramente algún aprendiz había pasado su examen haciendo ésta chapuza.
Se concentró, cerrando sus ojos sintiendo las fibras de las que estaba formado el sello mágico cómo quien acaricia suavemente una tela de araña, los tocó con su mente, con su poder, no quería ser convencido, era un conjuro masculino sin duda, harta de sutilezas Alix posó las dos manos sobre el rectángulo negro, quemaba pero aguantó firme, acercó sus labios a sus manos y firmemente su magia le ordenó al hechizo apartarse, funcionó, como siempre, tenía las manos un poco rojas y adoloridas pero el escondrijo estaba a la vista, un escondite mágico, se dijo, podría haber sido una bolsa de viaje dónde entrase una mansión con muebles y criados, esto era lo mismo, con resignación suspiró y remangándose metió la cabeza agachándose e impulsándose hasta pasar el cuerpo por la abertura cuadrada y estrecha, dentro del escondite estaba oscuro, la sala se iluminó cálidamente en cuánto el Fae se encendió de nuevo, estaban dentro de lo que parecía una caja de madera, no una caja no, una biblioteca gigante, las paredes del escondite estaba completamente forradas de estanterías oscuras de nogal antiguo en el centro del escondite un baúl enorme y robusto, adornado con bellas ondas talladas en la madera, dibujos que recordaban al mar y su movimiento ondulante, las esquinas de latón y la cerradura de orfebrería relucían cómo si de oro puro se tratase.
con precaución, acercó los dedos a la bella cerradura ya se había quemado una vez, podría tener otra trampa mágica esperándola.
Pero estaba limpia, la llave de la puerta también abrió el cofre,
Alix sabía que en ese receptáculo contenía todas las cosas de su madre y muchísimos secretos pero también había otra cosa, su vestido, toda la ropa que le tejió su madre y lazos y cintas que le gustaba llevar en el pelo, antes..
Por los pies se quitó una de las cuatro combinaciones que llevaba, metió dentro toda la ropa que pensó podria valer e hizo un hatillo con la tela blanca para transportarlo.
Pensó en dejar la caja donde estaba, pero nunca se había preocupado por aprender los rudimentarios usos de la magia ni practicar los encantamientos que su padre instruía a sus estudiantes, ella tenía un poder diferente, con leer una vez un hechizo podía lanzarlo, mutarlo o evitarlo, pero no recordarlo exactamente.
Además su padre se daría cuenta de inmediato, que fue ella y no otro el que había abierto la barrera porque ninguno de sus pupilos sería tan temerario de mutar un encantamiento que El nigromante hubiera lanzado.
Maldiciendo por lo bajo arrastró el barroco cofre afuera del escondrijo, y con una mueca de disgusto o resignación se teletransportó con todo y la caja dentro de su alcoba.
Rose pegó un grito, Alix acaba de materializase delante de ellacubierta de barro, lodo, o simple porquería, además portaba un batiburrillo cosas, algo que parecía ropa sucia y una enorme caja rara pensó Rose.

01 junio, 2016

3. Flor de mar *Lágrimas de Mar*

Dejé la maceta en un lugar donde aun guarecida del viento, le llegase toda la luz posible. 
Nunca había cuidado de nada salvo de si misma y realmente no sabia que quiso decir su padre con eso de ganarse su confianza, a fin de cuentas, sólo era un vegetal.
Cada mañana al pasar por delante de la flor, Alix tomó por costumbre darle los buenos días, al principio como una broma y mas tarde como un inesperado consuelo a su soledad comenzó a hablarle y relatarle sus cuitas y preocupaciones como si de una querida amiga se tratase. 
Pasaron los aciagos meses invernales, por primera vez en su vida Alix ya no se sentía sola, ahora tenia a su flor preciosa. A su Rose.. Fue un día de los primeros de mayo cuando, sucedió algo maravilloso, al despertar Alix se dirigió a saludar a su flor predilecta, igual que siempre, pero al decir :-Buenos días hermosa Rose-
La mismísima flor le contestó:
 -Buenos días querida Alix.
Estupefacta la muchacha corrió hacia la maceta, su flor hablaba! 
-Oh! Rose que feliz me hace escucharte, has estado a mi lado y tu compañía silenciosa me hizo mucho bien pero ahora todo será aun mejor.- exclamó Alix febril de gozo. 
-Yo soy quien es mas dichosa Alix querida, tu dedicación a mi me ha otorgado el don de la palabra, dentro de poco seré completamente humana y podremos estar juntas para siempre.- Dijo la flor encantada.
-¿completamente humana? Que quieres decir, inquirió Alix curiosa.
-Si, con tu poder puedes transformarme en humana y así ambas tendríamos compañia- respondió esperanzada la flor.
Alix calló pensativa en ese momento, la posibilidad de ser querida y no volver a sentir la amarga dentellada de la soledad estaba muy cerca, a un hechizo de distancia. Mas si algo aprendió de su madre había sido a no fiarse ciegamente, dudo un momento mientras ponía sus pensamientos en orden y finalmente se le ocurrió la solución perfecta.
-Tienes razón Rose- dijo Alix con una sonrisa.- te haré humana, llevo sola demasiado tiempo.
Alix junto sus manos y cerró sus ojos, con el lenguaje de los antiguos formuló el encantamiento, mas le añadió algo de cosecha propia.. Rose seria humana, en todos los sentidos, pero si por algún motivo ella intentase abandonarla, el hechizo se rompería, devolviéndole su primigenia forma de flor en su maceta.
oculto ese detalle con magia, la flor nunca lo sabría, nada pasaría, a no ser que la traicionase.  

2. Roca de mar *Lágrimas de mar*

Me miró, como se mira, a las ratas. algo inútil que solo gasta tiempo y recursos.
Después. Abandonó el salón sin dirigirme ni una sola palabra .
Caí sobre mis rodillas, lágrimas estúpidas caían por mi rostro, qué había hecho.. Ella se había ido, me abandonó.. Ni siquiera lo pensó un instante, en cuanto salimos al exterior saltó al mar.. Soltó mi mano con una sonrisa en los labios, me dejó sola en la playa, se iba a casa, de vuelta al mar.
Grité, pegando con los puños en el suelo, me hice sangre y tuve que parar porque realmente dolía, me di cuenta, en un relámpago de claridad.. Que todo, absolutamente todo, había sido un engaño, ella solo me había usado, para conseguir su propósito.. Dejarnos.
Y la odié..
Dentro de mí, en ese momento se despertó algo, oscuro y retorcido.. Poderoso, lo noté nacer y hacerse más y más fuerte cada día, cuanto mas odiaba su recuerdo, más sentía ese nuevo poder naciente.. 
Mi padre me castigó con su hermético silencio, una profunda desesperanza asoló el castillo.
En mi solitaria cama di vueltas noche tras noche, lloré y supliqué por su regreso, infinidad de noches bajé a la cala en pos de una vana esperanza, nunca volvió.
Al pasar los años mi dolor se enfrió.. No desapareció sólo se hizo soportable, lo justo para sobrevivir. La noche de mi décimo cumpleaños tomé la decisión de ser la dueña de mi destino, estudiaría clandestinamente los libros de Padre, aprendería a usar y controlar el poder que nació del dolor mas puro, y después.. Buscaría respuestas. Una noche, cuando estaba hurtando en la biblioteca, él me pillo con las manos en la masa, me encojí contra la estantería temiendo una tunda por el atrevimiento..pero simplemente agarro el libro que tenia entre mis manos y lo hojeó.. 
Con un gruñido puso tres grandes tomos encuadernados en piel en mis aún temblorosas y asustadas manos, -memorizad esto.- dijo escuetamente.
A partir de esa noche, y durante los siguientes ocho años mi padre que jamás me hablaba y mucho menos me tocaba o profería cariño alguno, me instruyó, entre bramidos y agasajos fué confiándome sus conocimientos.. Poco a poco fuimos hilando la madeja de sus habilidades.. Recordando hechizos de antaño y viejas pócimas.
Aprendí a conocerlo, aunque era esquivo y maniático.. Su ira se encendía rápido como un ascua impaciente.. Calmarlo era sencillo teniendo a la mano algún dulce o bebida espirituosa. "Argucias femeninas. El mas porfiado de los encantamientos". Solía refunfuñar mientras masticaba una delicia turca. 
Cuando cumplí dieciocho me llevó a la cala para darme un presente, una flor mágica, aparentemente parecía una rosa común, mas tanto sus colores dorados y rojos como el brillo que profería hacían validar su poder.
-cuida de ella, trátala como lo más valioso,  te será útil si te ganas su confianza.- dijo mi padre al tiempo que hacia un símbolo con los dedos en el aire. 
De pronto, me encontré en mi alcoba con una maceta en mis manos y la flor estaba en su interior. 

1.La Roca *lágrimas de mar*

La fortaleza de mi Padre. Un palacio construdido sobre una isla, cubriéndo absolutamente todo el terreno, bajo los muros de piedra inamovible estallaba el oleaje..
Crecí viendo el mar.. Tan sólo el infinito azul desde cualquier vista.
Mi padre era un ser de oscuridad, un nigromante, era temido, como tan sólo son temidos los dioses. Y respetado por reyes y majestades de todo tipo.
En contadas ocasiones lo vi de niña... En el castillo no acostumbramos nunca de una vida familiar al uso, frecuentemente llegaban barcos al único puerto abierto en la isla.. Hombres de todos los rincones del mundo venían a precisar algún menester de mi padre.
Mi madre, al recordarla, siempre siento como un guijarro atrapado en la garganta,
Era la criatura mas hermosa que jamás contemplé.. Su tez casi irisada, aquella ternura inmensa en sus ojos verde mar, en su boca trémula y roja siempre quise adivinar un beso escondido.
Su voz, delicadas campanillas, 
Madre hasta que ocurrió la desgracia, jamás salió de sus aposentos, la recuerdo en el balcón apoyada mirando hacia el infinito mar, leyendo sobre su butacón o tejiendo afablemente junto al fuego... 
Ahora, al recordarlo, es extraño que nunca, me preguntase el porqué.. Pero no conocía nada más, la amaba.. 
Nunca pensé que hubiera algun secreto entre nosotras.
En el amanecer de mi quinto cumpleaños un caballero llamó a la puerta de nuestra estancia, sus golpes resonaron contra la madera polvorienta, dijo ser un hombre de la confianza de Padre y que su cometido era llevarme con él.
Por vez primera en mi corta existencia abandoné el gineceo escoltada por el misterioso caballero.
Recorrimos el laberinto de corredores y escaleras que formaban las entrañas del castillo, subimos y bajamos muchos peldaños también giramos a la izquierda varias veces. 
El caballero paró su marcha de golpe y por poco no me estrello contra su espalda.
Observé el lugar donde estábamos, se trataba de uno de los corredores exteriores, la humedad y el musgo que crecía por doquier me lo dejaban muy claro, frente a nosotros se alzaba un formidable portón de piedra, con una reja forjada, al parecer hacia mucho tiempo que se mantenía clausurada.. Pues la cerradura  y el candado parecían podridos de moho.
El caballero contempló mi decepción con una sonrisa sardónica y mientras sacaba una llave centenaria al menos por su aspecto, dijo algo que no llegué a entender,
La llave entró perfectamente, al girar la cerradura y abrirse la reja, me golpeó de lleno en la cara...
El viento salado agitó mis cabellos y la luz.. Oh señor! La luz inundó mis ojos y mi corazón embriagandome.
Una escalinata de piedra se extendía hasta una preciosa cala, arena fina y blanca como cristal reluciente, crecían hermosas plantas a su alrededor y había ¡arboles! Sol! Vida!.. Con una sonrisa inmensa me volví hacia el caballero que me sonreía igualmente.. Dijo: - Ve..
Y no necesité más para salir corriendo en dirección a la playa.. Toqué el mar, hice una corona de flores, me eché sobre la hierba caliente por el sol a descansar y me dormí con el aruyo de su calidez.

Cuando el soldado me despertó era casi de noche.
Me entregó la llave y me dijo que ella me mostraría el camino siempre que desease volver, que este lugar era un regalo de mi padre para mi, pero que debía ser un secreto, hice una promesa a mi padre mediante su enviado, que no le revelaría jamás a mi madre este lugar.
Y la rompí.


19 mayo, 2016

Gigantes del Bosque

Solían vagar por las cordilleras y los riscos.. Cazando, disfrutando de su propia magnificencia.
Más en ocasiones, descendían por las paredes vegetales con furia, sus enormes pies arrasando con todo a su paso.
No sabría deciros si eran sus pisadas o sus carcajadas las que hacían temblar la tierra.
Exhaustos de su carrera se apoyaban en los pies de las montañas y sin intención creaban cuevas y grutas con su peso.. También crearon las cascadas.. Los grandes saltos de agua se originaron cuando unos sedientos gigantes abrieron horadando con sus manazas la roca viva de la montaña.. Sacaron el agua de la roca madre, como sus hijos que eran. 

18 mayo, 2016

El Bosque de los 1000 nombres

Sólo en sueños, en la neblina, he podido percibir ese paraje.
Un inmeso bosque, casi una selva, una tundra, aveces aterrador, frio y desolado, aveces florido y cálido.
Vago y confuso en origen, durante años creí que eran pesadillas, sueños, mi  imaginación delirante.
Pero eso fué hace mucho tiempo, cuando aun era inocente.
Soy vieja y he vivido casi un siglo entre este mundo y el Otro.. Guardé mis secretos, cumplí mi promesa.
En el ocaso de mi existir, he vuelto al origen, he vuelto a mi rebeldía, por eso escribo este manuscrito, aquí sola en mi alcoba a los ochenta y ocho años, escondida bajo las mantas escribo, como una posesa, una niña..
El bosque de los mil nombres es real.
El dolor es real, 
Allí conocí a los Otros.. 
Los sin nombre.. 
Las almas,
Yo les di nombres temporales en mi mente infantil, y sin saber nada de ese lugar los conjuré y até a mí por la eternidad.
Grun 
Rose
Lily
leizar
Elha
Ari
Puse muchos nombres, sólo tenia cuatro años cuando traspase el portal la primera vez. No sabia nada. 
Nunca había pasado antes, los niños si llegaban a traspasar el portal en sus mentes, solía ser de manera incompleta o errónea, además estaban tan aterrorizados que las sombras sólo tenían que deslizarse frente a ellos y arrancarles el alma, no se movían, ni se resistían el terror los paralizaba.
Pero no a mí.. Tuve miedo, sí, y lo tuve durante años, terror frío, de notar a alguien o algo observándome, acechando entre las sombras de las hojas..
Pero no estaba paralizada, me levanté y caminé entre los árboles.. Maravillada y aterrorizada a partes iguales, había todo tipo de árboles, enredaderas de hiedra verde, mazizos de zarzales enormes, espino,.. Era casi invierno en este momento en el bosque.. Pero aun sin nieve, aun con hojas.
No sabia nada, pero graciosamente tenia razón con eso de "en este momento".
Supe, aunque mucho mas tarde, en posteriores visitas, que tal cosa como la cordura en las estaciones no existía aquí.. Vi como aquel lugar se transformaba ante mis ojos de invierno a otoño en minutos.
luego a primavera sin ninguna transición. Aquel día sí me paralizó el terror y por primera vez ví realmente a las sombras. Serpientes de oscuridad, flechas envenenadas que saltaron desde todos los oscuros recovecos con las negras fauces abiertas sobre mi, me tapé con los brazos la cara pero me envolvieron.. Una serpiente negra enorme, eso era ahora.. Una serpiente con muchas bocas. En medio del pánico de pronto un relámpago de conocimiento, los nombré, a cada una de las crueles fauces que me amenazaban, porque noté su tristeza, su odio, su dolor.. A mi mente llegaron sus nombres sin razón lógica pero si sentida.. Grun, Rose,
Lily, Leizar, Elha, Ari.
Cerré mis ojos, la serpiente se había ido.. Sólo había personas de contornos tililantes en su lugar. 
- continuará- 

30 octubre, 2015

La princesa y los espejos

Erase una vez en un lejano reino 
Vivía una princesa encerrada en un laberinto de espejos..
Constantemente ella recorría el lugar tratando de encontrar su verdadera cara.. Pero su búsqueda siempre fué truncada...
En cada uno de los espejos ella se veía diferente. 
En algunos era irresistiblemente bellla... En otro joyas de colores y formas imposibles la adornaban.. aquel otro un reflejo hacia parecer sus ojos del cobalto más exquisito.. 
La princesa olvidaba de esta manera una y otra vez el motivo de su empresa..
En sueños.. Se le apareció la bruja del tiempo..
 ¡Debia romper los espejos! 
En su vigilia la bruja le instruyo sus artes y murmuró hechizos de protección que se le marcaron en la piel..
Pero aún así
La princesa continuó atrapada en el laberinto
No quiso romper ninguno de sus falsos reflejos..
El único espejo que rompió
Fue en el que aparecía 
La bruja
Porque era la culpable de todas sus desgracias
Porque le impedía soñar
Porque era mala y se lo merecía
Porque tantos reflejos no pueden estar equivocados.

08 octubre, 2013

TNT



nada te altera.. ni te preocupa o importa.. solo una persona y esta bien q sea lo mas y lo único … pero nada mas?.. no eres muy distinto a otro viento que hace años soplo cerca de mi.. mañana.. ya no me va a importar lo que digas.. ni lo muy bien que sepas tu papel.. solo soy una brizna.. un pasatiempo.. un divertimento.. y ya no es divertido.. ni lo será.. no digas mas te quieros.. ni mas me preocupo o me importas.. porque son falsas falacias que me entregas.. y duele creer y errar.. no creeré mas cuentos de mañana.. porque esta níveo, lo real que soy para ti…  como los videojuegos o las películas…  así de verdadera soy para ti… 



27 junio, 2013

En mis sueños

Nací soñadora... E ilusa.. nací llorona y asustada...
No me debes nada... Solo era un sueño.. y en ellos siempre me sonríes... No quiero despertarme ningún día .. Despertarse y llorar tan natural como fumar.. ansiedad que me corroe... ¿donde esta el palacio de hielo?.. congela el momento.. suéñalo siempre... Detén la Nada... Esta matando mi reino.. se lo come... No quiero que sean mentiras... Corre... Regresa al olvidado invierno.. donde todo queda preservado... Como rosas eternas de cristal reluciente... Ahora eres parte de mi fantasía…

08 mayo, 2009

DamE oTrO TeQuiLA


Erase una vez, una princesa fantasiosa, una princesa que vivía enamorada, de cuentos y películas, que se pensaba especial, no se sabe muy bien por que, la princesa había sido maldecida por una bruja malvada cuando era niña, la malvada bruja le dijo:

"Perseguirás al amor imposible, por la eternidad,
 pues a nadie que te ame corresponderás,
 ni nadie que tu ames te querrá"

La princesa no creyó para nada en esa maldición claro, ella era especial, era muy lista y confiaba plenamente en saltarsela por su cara bonita. 
Obviamente eso no paso, las maldiciones no se saltan así como así.
Como a la Bella Durmiente, también ella cayo en un profundo sueño, uno distinto a cuantos se conocen, pues ni estaba postrada ni sus ojos cerrados,  y sin embargo soñaba,... Soñaba una vida ajena, una vida sin maldiciones, ni brujas, soñando que amaba, que era correspondida, que era invencible,
mas burlada la bruja se sintió, y con sus artes oscuras en sus sueños se infiltro, llenándolos de miedo y dudas, destrozadas sus ilusiones la princesa despertó, 
Sola estaba, nadie había a su alrededor, solo los despojos de quienes intentaron sostenerla, sus cuerpos calcinados, miraban a la princesa con ¿rencor? ¿odio? No solo una pregunta, una pregunta terrible ¿por que? 
La princesa se arrodillo y lloro y siguió llorando aun cuando sus ojos a causa de las lágrimas dejaron de ver, y aun cuando su piel quedo pálida  en extremo lavada por las miles de lágrimas.

Mientras lloraba la princesa no oyó unos pasos que se acercaban, de pronto una mano cálida le tocaba la cara y una voz de hombre le hablaba consolándola, la princesa le tendió los brazos, pero el no la rozo, solo seco sus ojos y comenzó a alejarse, 
la princesa se sentía morir, necesitaba a aquel hombre, tenía que estar con el.
Su voz cada vez sonaba mas lejos, así que tambaleante la princesa se levanto del suelo y manoteando el aire y guiándose por su oído, persiguió a su príncipe, se cayo miles de veces, y cada caída era peor, atravesó espesos bosques llenos de espinos, clavándose afiladas agujas, cruzo ríos, aveces pequeños y manejables, aveces enormes y con una corriente agotadora, de vez en cuando, perdía la pista de su príncipe, otras veces pensaba que nunca lo alcanzaría, o que tal vez el no la quisiera, cada nueva caída era peor que la anterior, y cada vez la esperanza era mas pequeña, 
Pero tenia que seguir, y seguir y seguir hasta el fin del mundo hasta encontrarlo, tal vez nunca lo encuentre, tal vez solo ando en círculos, tal vez este rastro que sigo ahora no es el correcto, no importa, es mejor que llorar quieta, y.............. 

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