01 junio, 2016

2. Roca de mar *Lágrimas de mar*

Me miró, como se mira, a las ratas. algo inútil que solo gasta tiempo y recursos.
Después. Abandonó el salón sin dirigirme ni una sola palabra .
Caí sobre mis rodillas, lágrimas estúpidas caían por mi rostro, qué había hecho.. Ella se había ido, me abandonó.. Ni siquiera lo pensó un instante, en cuanto salimos al exterior saltó al mar.. Soltó mi mano con una sonrisa en los labios, me dejó sola en la playa, se iba a casa, de vuelta al mar.
Grité, pegando con los puños en el suelo, me hice sangre y tuve que parar porque realmente dolía, me di cuenta, en un relámpago de claridad.. Que todo, absolutamente todo, había sido un engaño, ella solo me había usado, para conseguir su propósito.. Dejarnos.
Y la odié..
Dentro de mí, en ese momento se despertó algo, oscuro y retorcido.. Poderoso, lo noté nacer y hacerse más y más fuerte cada día, cuanto mas odiaba su recuerdo, más sentía ese nuevo poder naciente.. 
Mi padre me castigó con su hermético silencio, una profunda desesperanza asoló el castillo.
En mi solitaria cama di vueltas noche tras noche, lloré y supliqué por su regreso, infinidad de noches bajé a la cala en pos de una vana esperanza, nunca volvió.
Al pasar los años mi dolor se enfrió.. No desapareció sólo se hizo soportable, lo justo para sobrevivir. La noche de mi décimo cumpleaños tomé la decisión de ser la dueña de mi destino, estudiaría clandestinamente los libros de Padre, aprendería a usar y controlar el poder que nació del dolor mas puro, y después.. Buscaría respuestas. Una noche, cuando estaba hurtando en la biblioteca, él me pillo con las manos en la masa, me encojí contra la estantería temiendo una tunda por el atrevimiento..pero simplemente agarro el libro que tenia entre mis manos y lo hojeó.. 
Con un gruñido puso tres grandes tomos encuadernados en piel en mis aún temblorosas y asustadas manos, -memorizad esto.- dijo escuetamente.
A partir de esa noche, y durante los siguientes ocho años mi padre que jamás me hablaba y mucho menos me tocaba o profería cariño alguno, me instruyó, entre bramidos y agasajos fué confiándome sus conocimientos.. Poco a poco fuimos hilando la madeja de sus habilidades.. Recordando hechizos de antaño y viejas pócimas.
Aprendí a conocerlo, aunque era esquivo y maniático.. Su ira se encendía rápido como un ascua impaciente.. Calmarlo era sencillo teniendo a la mano algún dulce o bebida espirituosa. "Argucias femeninas. El mas porfiado de los encantamientos". Solía refunfuñar mientras masticaba una delicia turca. 
Cuando cumplí dieciocho me llevó a la cala para darme un presente, una flor mágica, aparentemente parecía una rosa común, mas tanto sus colores dorados y rojos como el brillo que profería hacían validar su poder.
-cuida de ella, trátala como lo más valioso,  te será útil si te ganas su confianza.- dijo mi padre al tiempo que hacia un símbolo con los dedos en el aire. 
De pronto, me encontré en mi alcoba con una maceta en mis manos y la flor estaba en su interior. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario