01 junio, 2016

3. Flor de mar *Lágrimas de Mar*

Dejé la maceta en un lugar donde aun guarecida del viento, le llegase toda la luz posible. 
Nunca había cuidado de nada salvo de si misma y realmente no sabia que quiso decir su padre con eso de ganarse su confianza, a fin de cuentas, sólo era un vegetal.
Cada mañana al pasar por delante de la flor, Alix tomó por costumbre darle los buenos días, al principio como una broma y mas tarde como un inesperado consuelo a su soledad comenzó a hablarle y relatarle sus cuitas y preocupaciones como si de una querida amiga se tratase. 
Pasaron los aciagos meses invernales, por primera vez en su vida Alix ya no se sentía sola, ahora tenia a su flor preciosa. A su Rose.. Fue un día de los primeros de mayo cuando, sucedió algo maravilloso, al despertar Alix se dirigió a saludar a su flor predilecta, igual que siempre, pero al decir :-Buenos días hermosa Rose-
La mismísima flor le contestó:
 -Buenos días querida Alix.
Estupefacta la muchacha corrió hacia la maceta, su flor hablaba! 
-Oh! Rose que feliz me hace escucharte, has estado a mi lado y tu compañía silenciosa me hizo mucho bien pero ahora todo será aun mejor.- exclamó Alix febril de gozo. 
-Yo soy quien es mas dichosa Alix querida, tu dedicación a mi me ha otorgado el don de la palabra, dentro de poco seré completamente humana y podremos estar juntas para siempre.- Dijo la flor encantada.
-¿completamente humana? Que quieres decir, inquirió Alix curiosa.
-Si, con tu poder puedes transformarme en humana y así ambas tendríamos compañia- respondió esperanzada la flor.
Alix calló pensativa en ese momento, la posibilidad de ser querida y no volver a sentir la amarga dentellada de la soledad estaba muy cerca, a un hechizo de distancia. Mas si algo aprendió de su madre había sido a no fiarse ciegamente, dudo un momento mientras ponía sus pensamientos en orden y finalmente se le ocurrió la solución perfecta.
-Tienes razón Rose- dijo Alix con una sonrisa.- te haré humana, llevo sola demasiado tiempo.
Alix junto sus manos y cerró sus ojos, con el lenguaje de los antiguos formuló el encantamiento, mas le añadió algo de cosecha propia.. Rose seria humana, en todos los sentidos, pero si por algún motivo ella intentase abandonarla, el hechizo se rompería, devolviéndole su primigenia forma de flor en su maceta.
oculto ese detalle con magia, la flor nunca lo sabría, nada pasaría, a no ser que la traicionase.  

2. Roca de mar *Lágrimas de mar*

Me miró, como se mira, a las ratas. algo inútil que solo gasta tiempo y recursos.
Después. Abandonó el salón sin dirigirme ni una sola palabra .
Caí sobre mis rodillas, lágrimas estúpidas caían por mi rostro, qué había hecho.. Ella se había ido, me abandonó.. Ni siquiera lo pensó un instante, en cuanto salimos al exterior saltó al mar.. Soltó mi mano con una sonrisa en los labios, me dejó sola en la playa, se iba a casa, de vuelta al mar.
Grité, pegando con los puños en el suelo, me hice sangre y tuve que parar porque realmente dolía, me di cuenta, en un relámpago de claridad.. Que todo, absolutamente todo, había sido un engaño, ella solo me había usado, para conseguir su propósito.. Dejarnos.
Y la odié..
Dentro de mí, en ese momento se despertó algo, oscuro y retorcido.. Poderoso, lo noté nacer y hacerse más y más fuerte cada día, cuanto mas odiaba su recuerdo, más sentía ese nuevo poder naciente.. 
Mi padre me castigó con su hermético silencio, una profunda desesperanza asoló el castillo.
En mi solitaria cama di vueltas noche tras noche, lloré y supliqué por su regreso, infinidad de noches bajé a la cala en pos de una vana esperanza, nunca volvió.
Al pasar los años mi dolor se enfrió.. No desapareció sólo se hizo soportable, lo justo para sobrevivir. La noche de mi décimo cumpleaños tomé la decisión de ser la dueña de mi destino, estudiaría clandestinamente los libros de Padre, aprendería a usar y controlar el poder que nació del dolor mas puro, y después.. Buscaría respuestas. Una noche, cuando estaba hurtando en la biblioteca, él me pillo con las manos en la masa, me encojí contra la estantería temiendo una tunda por el atrevimiento..pero simplemente agarro el libro que tenia entre mis manos y lo hojeó.. 
Con un gruñido puso tres grandes tomos encuadernados en piel en mis aún temblorosas y asustadas manos, -memorizad esto.- dijo escuetamente.
A partir de esa noche, y durante los siguientes ocho años mi padre que jamás me hablaba y mucho menos me tocaba o profería cariño alguno, me instruyó, entre bramidos y agasajos fué confiándome sus conocimientos.. Poco a poco fuimos hilando la madeja de sus habilidades.. Recordando hechizos de antaño y viejas pócimas.
Aprendí a conocerlo, aunque era esquivo y maniático.. Su ira se encendía rápido como un ascua impaciente.. Calmarlo era sencillo teniendo a la mano algún dulce o bebida espirituosa. "Argucias femeninas. El mas porfiado de los encantamientos". Solía refunfuñar mientras masticaba una delicia turca. 
Cuando cumplí dieciocho me llevó a la cala para darme un presente, una flor mágica, aparentemente parecía una rosa común, mas tanto sus colores dorados y rojos como el brillo que profería hacían validar su poder.
-cuida de ella, trátala como lo más valioso,  te será útil si te ganas su confianza.- dijo mi padre al tiempo que hacia un símbolo con los dedos en el aire. 
De pronto, me encontré en mi alcoba con una maceta en mis manos y la flor estaba en su interior. 

1.La Roca *lágrimas de mar*

La fortaleza de mi Padre. Un palacio construdido sobre una isla, cubriéndo absolutamente todo el terreno, bajo los muros de piedra inamovible estallaba el oleaje..
Crecí viendo el mar.. Tan sólo el infinito azul desde cualquier vista.
Mi padre era un ser de oscuridad, un nigromante, era temido, como tan sólo son temidos los dioses. Y respetado por reyes y majestades de todo tipo.
En contadas ocasiones lo vi de niña... En el castillo no acostumbramos nunca de una vida familiar al uso, frecuentemente llegaban barcos al único puerto abierto en la isla.. Hombres de todos los rincones del mundo venían a precisar algún menester de mi padre.
Mi madre, al recordarla, siempre siento como un guijarro atrapado en la garganta,
Era la criatura mas hermosa que jamás contemplé.. Su tez casi irisada, aquella ternura inmensa en sus ojos verde mar, en su boca trémula y roja siempre quise adivinar un beso escondido.
Su voz, delicadas campanillas, 
Madre hasta que ocurrió la desgracia, jamás salió de sus aposentos, la recuerdo en el balcón apoyada mirando hacia el infinito mar, leyendo sobre su butacón o tejiendo afablemente junto al fuego... 
Ahora, al recordarlo, es extraño que nunca, me preguntase el porqué.. Pero no conocía nada más, la amaba.. 
Nunca pensé que hubiera algun secreto entre nosotras.
En el amanecer de mi quinto cumpleaños un caballero llamó a la puerta de nuestra estancia, sus golpes resonaron contra la madera polvorienta, dijo ser un hombre de la confianza de Padre y que su cometido era llevarme con él.
Por vez primera en mi corta existencia abandoné el gineceo escoltada por el misterioso caballero.
Recorrimos el laberinto de corredores y escaleras que formaban las entrañas del castillo, subimos y bajamos muchos peldaños también giramos a la izquierda varias veces. 
El caballero paró su marcha de golpe y por poco no me estrello contra su espalda.
Observé el lugar donde estábamos, se trataba de uno de los corredores exteriores, la humedad y el musgo que crecía por doquier me lo dejaban muy claro, frente a nosotros se alzaba un formidable portón de piedra, con una reja forjada, al parecer hacia mucho tiempo que se mantenía clausurada.. Pues la cerradura  y el candado parecían podridos de moho.
El caballero contempló mi decepción con una sonrisa sardónica y mientras sacaba una llave centenaria al menos por su aspecto, dijo algo que no llegué a entender,
La llave entró perfectamente, al girar la cerradura y abrirse la reja, me golpeó de lleno en la cara...
El viento salado agitó mis cabellos y la luz.. Oh señor! La luz inundó mis ojos y mi corazón embriagandome.
Una escalinata de piedra se extendía hasta una preciosa cala, arena fina y blanca como cristal reluciente, crecían hermosas plantas a su alrededor y había ¡arboles! Sol! Vida!.. Con una sonrisa inmensa me volví hacia el caballero que me sonreía igualmente.. Dijo: - Ve..
Y no necesité más para salir corriendo en dirección a la playa.. Toqué el mar, hice una corona de flores, me eché sobre la hierba caliente por el sol a descansar y me dormí con el aruyo de su calidez.

Cuando el soldado me despertó era casi de noche.
Me entregó la llave y me dijo que ella me mostraría el camino siempre que desease volver, que este lugar era un regalo de mi padre para mi, pero que debía ser un secreto, hice una promesa a mi padre mediante su enviado, que no le revelaría jamás a mi madre este lugar.
Y la rompí.