Dejé la maceta en un lugar donde aun guarecida del viento, le llegase toda la luz posible.
Nunca había cuidado de nada salvo de si misma y realmente no sabia que quiso decir su padre con eso de ganarse su confianza, a fin de cuentas, sólo era un vegetal.
Cada mañana al pasar por delante de la flor, Alix tomó por costumbre darle los buenos días, al principio como una broma y mas tarde como un inesperado consuelo a su soledad comenzó a hablarle y relatarle sus cuitas y preocupaciones como si de una querida amiga se tratase.
Pasaron los aciagos meses invernales, por primera vez en su vida Alix ya no se sentía sola, ahora tenia a su flor preciosa. A su Rose.. Fue un día de los primeros de mayo cuando, sucedió algo maravilloso, al despertar Alix se dirigió a saludar a su flor predilecta, igual que siempre, pero al decir :-Buenos días hermosa Rose-
La mismísima flor le contestó:
-Buenos días querida Alix.
Estupefacta la muchacha corrió hacia la maceta, su flor hablaba!
-Oh! Rose que feliz me hace escucharte, has estado a mi lado y tu compañía silenciosa me hizo mucho bien pero ahora todo será aun mejor.- exclamó Alix febril de gozo.
-Yo soy quien es mas dichosa Alix querida, tu dedicación a mi me ha otorgado el don de la palabra, dentro de poco seré completamente humana y podremos estar juntas para siempre.- Dijo la flor encantada.
-¿completamente humana? Que quieres decir, inquirió Alix curiosa.
-Si, con tu poder puedes transformarme en humana y así ambas tendríamos compañia- respondió esperanzada la flor.
Alix calló pensativa en ese momento, la posibilidad de ser querida y no volver a sentir la amarga dentellada de la soledad estaba muy cerca, a un hechizo de distancia. Mas si algo aprendió de su madre había sido a no fiarse ciegamente, dudo un momento mientras ponía sus pensamientos en orden y finalmente se le ocurrió la solución perfecta.
-Tienes razón Rose- dijo Alix con una sonrisa.- te haré humana, llevo sola demasiado tiempo.
Alix junto sus manos y cerró sus ojos, con el lenguaje de los antiguos formuló el encantamiento, mas le añadió algo de cosecha propia.. Rose seria humana, en todos los sentidos, pero si por algún motivo ella intentase abandonarla, el hechizo se rompería, devolviéndole su primigenia forma de flor en su maceta.
oculto ese detalle con magia, la flor nunca lo sabría, nada pasaría, a no ser que la traicionase.