
Erase una vez, una princesa fantasiosa, una princesa que vivía enamorada, de cuentos y películas, que se pensaba especial, no se sabe muy bien por que, la princesa había sido maldecida por una bruja malvada cuando era niña, la malvada bruja le dijo:
"Perseguirás al amor imposible, por la eternidad,
pues a nadie que te ame corresponderás,
ni nadie que tu ames te querrá"
La princesa no creyó para nada en esa maldición claro, ella era especial, era muy lista y confiaba plenamente en saltarsela por su cara bonita.
Obviamente eso no paso, las maldiciones no se saltan así como así.
Como a la Bella Durmiente, también ella cayo en un profundo sueño, uno distinto a cuantos se conocen, pues ni estaba postrada ni sus ojos cerrados, y sin embargo soñaba,... Soñaba una vida ajena, una vida sin maldiciones, ni brujas, soñando que amaba, que era correspondida, que era invencible,
mas burlada la bruja se sintió, y con sus artes oscuras en sus sueños se infiltro, llenándolos de miedo y dudas, destrozadas sus ilusiones la princesa despertó,
Sola estaba, nadie había a su alrededor, solo los despojos de quienes intentaron sostenerla, sus cuerpos calcinados, miraban a la princesa con ¿rencor? ¿odio? No solo una pregunta, una pregunta terrible ¿por que?
La princesa se arrodillo y lloro y siguió llorando aun cuando sus ojos a causa de las lágrimas dejaron de ver, y aun cuando su piel quedo pálida en extremo lavada por las miles de lágrimas.
Mientras lloraba la princesa no oyó unos pasos que se acercaban, de pronto una mano cálida le tocaba la cara y una voz de hombre le hablaba consolándola, la princesa le tendió los brazos, pero el no la rozo, solo seco sus ojos y comenzó a alejarse,
la princesa se sentía morir, necesitaba a aquel hombre, tenía que estar con el.
Su voz cada vez sonaba mas lejos, así que tambaleante la princesa se levanto del suelo y manoteando el aire y guiándose por su oído, persiguió a su príncipe, se cayo miles de veces, y cada caída era peor, atravesó espesos bosques llenos de espinos, clavándose afiladas agujas, cruzo ríos, aveces pequeños y manejables, aveces enormes y con una corriente agotadora, de vez en cuando, perdía la pista de su príncipe, otras veces pensaba que nunca lo alcanzaría, o que tal vez el no la quisiera, cada nueva caída era peor que la anterior, y cada vez la esperanza era mas pequeña,
Pero tenia que seguir, y seguir y seguir hasta el fin del mundo hasta encontrarlo, tal vez nunca lo encuentre, tal vez solo ando en círculos, tal vez este rastro que sigo ahora no es el correcto, no importa, es mejor que llorar quieta, y..............
TENGO QUE ENCONTRARLO
ya te lo dije x el msn... xD
ResponderEliminar